Comprar un vehículo de más de 40 años no es como ir a una concesionaria. El óxido es tu peor enemigo, mucho más que la mecánica. En este artículo te cuento cuáles son los puntos críticos de la carrocería que debés revisar sí o sí antes de entregar tu dinero.
El imán no miente
Llevá siempre un imán pequeño envuelto en un paño. Pasalo suavemente por los zócalos, la parte baja de las puertas y los pasarruedas. Si el imán no se pega, significa que ahí no hay chapa, sino una capa gruesa de masilla plástica escondiendo un agujero de óxido. Es la prueba de fuego más rápida y efectiva.
Revisá los pisos desde abajo
No te conformes con mirar la Kombi desde arriba. Tirate al piso (llevá un cartón) y mirá el chasis, los largueros principales y el piso de la cabina desde abajo. Si ves chapa descascarada, reparaciones hechas con remaches en lugar de soldadura, o parches superpuestos, preparate para un trabajo de restauración mayor.
El motor se arregla, la estructura es costosa
Un motor Boxer que fuma o no arranca se puede bajar y hacer a nuevo de forma relativamente sencilla y con repuestos que abundan. Sin embargo, reparar una estructura torcida o podrida requiere horas de un chapista especializado y cortes estructurales severos. Priorizá siempre una carrocería sana por sobre una mecánica perfecta.